Un mejor porvenir depende de unas mejores personas. La formación de actitudes positivas desde temprana edad es la clave para generar una base moral sólida en el individuo. Los niños con edad comprendida entre los 2 y 5 años están en un período de exploración en el que descubren y conocen. Esta etapa es conocida como "sensitivo-motora"; en ella, el niño manifiesta una gran sensibilidad e interés por todo lo que le rodea, siendo sumamente receptivo y observador.

Desde temprana edad, el niño establece contacto con la naturaleza. Su manera de ir descubriendo el mundo es a través de su interacción con él. La participación de los padres es crucial para garantizar un sano desarrollo moral, afectivo y social. Las actitudes de los padres influyen en la formación de hábitos y valores de los niños.

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